Terminé el último viaje a
Nicaragua el día 11 de junio, regresando tempranito en la mañana de
Masaya a Rivas en un bus llamado “el expreso.” El viaje fue único.
Como era en “el expreso” se suponía que no paraba entre Masaya y Rivas.
Bueno, prácticamente no paraba sino que hizo como 20 pausas o sea que
nuevos
pasajeros subían y bajaban sin que hiciera un alto total. En estas
ocasiones señoras muy bien arregladas saltaban al bus por la puerta de
atrás con sus bolsas de cilantro y otros productos para vender. Los que
ya estabamos en el bus les ayudamos a subir mientras que el bus seguía
en movimiento y subiendo su velocidad. En mi caso, yo no tenía certeza
de la localización de Rivas, pero empecé a ver una población que se me
hizo conocida en el camino y pregunté a una señora a gritos si esa
población era Rivas. Ella me gritó, “No,” sin embargo, una vez que el
bus arrancó me di cuenta que ella pensó que yo le había preguntado si
ella era de Rivas, y no era. Grité al chofer que se parara o más
bien que pausara. El ayudante de atrás echó mi equipaje a la carretera
pero el bus ya había arrancado antes que yo llegara a la puerta de atrás.
Desde allí vi al bus alejándose de mi equipaje sentado en medio de la
carretera y le eché otro grito. Al fin, disminuyó su velocidad y bajé
del bus mientras este seguía en movimiento. Corrí por la carretera
tratando de llegar a mi equipaje del cual ya había yo perdido vista. Lo
encontré muy seguro sentado en mero medio de la carretera.
Apurándome, tomé un taxi
a San Jorge para agarrar el ferry a Ometepe donde iba a enseñar a los
pastores. Mis aventuras no habían terminado para ese día. El ferry no
estaba disponible ya que había sido alquilado para una fiesta. No tenía
alternativa más que buscar un barquito que hace también la travesía.
He incluido una foto de este
barco, el cual, conforme que va subiendo y bajando con las olas le hace
a uno recordar a
Pablo
en su travesía hacia Roma y usar el mecanismo del descanso en la fe a
menudo. Para acabarla de moler, ese día el barquito estaba llevando
cerveza para otra fiesta en la Isla de Ometepe. Cargaron, cargaron,
cargaron y seguían cargando cajas de cerveza. Una vez en el agua, el
cruce fue más interesante que lo normal. Con el peso increíble, el
barco hacia ruidos que parecía que se iba a quebrar en pedazos en
cualquier momento pero siempre, cuando Dios tiene un plan para nuestra
vida, uno llega a su destino. Todos los obstáculos del día fueron
entendibles cuando encontré un número de pastores hambrientos y listos
para escuchar la Palabra. Continuamos con nuestro estudio de la
“Espiritualidad Como Absoluto.” Como resultado de las clases con
algunos de los pastores, me han invitado a presentar el mismo tema el
día 24 de julio, en la reunión anual de los pastores de La Misión
Centroamericana en la isla. A medio día tuve el placer de descansar en
el ferry de regreso a la tierra firme de San Jorge.
Terminé el viaje y el día
con broche de oro, enseñando “El Decreto Divino” en la casa Grillo.
Una vez en Costa Rica, continué mi horario regular enseñando a aquellos
que aman la verdad. Una nueva clase se abrió en Tibás en la casa Oviedo
para los días miércoles. A mi salida de Costa Rica, el domingo, 11 de
julio, estaba yo enseñando diez horas a la semana en seis clases. Nada
espectacular, solamente el continuo sembrar la Palabra de Dios en las
almas, la mía y las de aquellos que son positivos a la Palabra.
Como ya pueden ver, estoy
de regreso en Nicaragua. Pasé la mañana del lunes, 12 de julio, en la
Isla de Ometepe, charlando con el pastor principal del grupo de la isla
y su familia. Desde que llegué he estado enseñando cada día en la casa
Grillo y también en el parque de Rivas. El grupo inicial que enseñé en
Nicaragua, el grupo de jóvenes, quiere enseñanza doctrinal en las noches,
como a las 7 o 7:30. Con su horario, les conviene más en la noche por
lo cual, he estado y estaré enseñando diariamente entre las 5:45 y las
8:30 de la noche. En la casa Grillo ya terminé la serie del Plan y
Esencia de Dios y el lunes, 19 de julio empecé una serie sobre Los Dos
Círculos (Posición en Cristo y Comunión Temporal). En la clase de los
jóvenes estoy haciendo instrucción militar en cuanto a la barrera entre
Dios y el hombre. He aprendido que si uno no entiende la barrera y su
remover, o sea, lo que pasó en la cruz, no es posible entender la vida
espiritual la cual proviene de esa obra única.
Di la clase sobre la
espiritualidad en la Isla de Ometepe, el viernes, 16 de julio. El único
pueblo que conocía en la isla es donde desembarca el ferry—Moyogalpa.
Después de la clase crucé la isla y pasé la noche en el pueblo de
Altagracia (“High Grace”). Por la mala condición del camino, nos tomó
dos horas en recorrer las 22 millas entre los dos pueblos. Como siempre,
me fui al parque donde encontré el panorama del género humano . . .
positivos y negativos. El sábado regresé a Moyogalpa y pasé otro buen
rato con el pastor. Este muestra interés en profundizar los estudios en
varios temas—griego, teología, etc. Si el
interés continúa después de
mis primeras clases, es posible que haya una semana de clases intensivas
para él y otros pastores en la isla, y dudo que llegaré a Masaya o a
otro lugar en este viaje. Fue fascinante como el Señor me trajo a este
lugar en febrero cuando fue mi intención el pasarlo de largo. Sin
embargo, el imán de la voluntad positiva me siguió atrayendo y
manteniendo aquí. No es mi función andar explorando la jungla, buscando
convertir a todos, cuando enfrente de mi nariz hay creyentes saboreando
la Palabra de Dios y en particular, pastores positivos que les hace
falta comida que servir a las ovejas que el Señor les ha dado. No hay
prisa. El director de este tour es Su Majestad Jesucristo. Mi función
es muy sencilla, solamente estudia y sirve lo estudiado . . . crece y
crece . . . goza cada minuto del crecimiento . . . sin preocupaciones y
prisas . . . solamente estudia y enseña. Él provee todo, los recursos y
los oyentes.
A mí nunca me ha gustado la
imagen de un misionero. Lo que es más, yo nunca pensé que terminaría
siendo uno. Yo siempre tenía la impresión de un individuo que andaba por
todos lados con su cara sonriente, diciendo palabritas santas, contando
bautizos y buscando cash. (Si mis cuates me vieran ahora, que carcajadas
habría). El único que me ha comunicado la correcta función de un
misionero es mi Coronel, mi pastor. No hay un solo día que pase sin que
yo escuche una clase en cinta de sus enseñanzas. El día de hoy, casi
seis años después de haber sido asignado a esta honorable función, yo
les puedo afirmar que no la cambiaría por ninguna otra. Que increíble
posición es ésta cuando la vives de acuerdo al diseño original.
Hasta la próxima . . .
La
mini-conferencia de Ometepe tomó lugar el 28 de mayo y el tema principal
fue la "Espiritualidad como un Absoluto." Este tema, como siempre,
provocó algunas preguntas con relación a la producción cristiana y el
crecimiento espiritual; preguntas tales como “¿Es pecado el beber vino?”
“¿Que es el discipulado?” y otras más. El próximo viernes, 4 de junio,
continuaremos el tema a mi regreso de Masaya, un tema que es
importantísimo y critico para el creyente.
El viaje redondo en el ferry a Ometepe es sumamente placentero. Te
puedes dormir, leer, ver el bellísimo paisaje o escuchar una clase de
Biblia durante la hora que toma el cruzar. Aquellos Ticos que quieran
ver algo hermoso, ¡esta es su oportunidad! Nicaragua es un país
hermosísimo y su gente hace honor a su belleza.
Una vez en Rivas, esa
noche tuvimos una clase en la casa de la familia Grillo en donde el
hambre por la Palabra es evidente. Como algunos de ustedes saben,
estamos estudiando "El Plan y Esencia de Dios" Nuestro estudio esa
tarde se centró en "El Decreto Divino" siendo este una expresión de los
atributos de la esencia de Dios.
El sábado 29 regresé a
Masaya para continuar el proceso de evangelización en esta área. Como
siempre, un número de gente se acerca para recibir “las buenas noticias”
de la salvación en el parque central y tendré el placer de seguir
proclamándolas hasta el jueves. El principio básico en la evangelización
que hemos estudiado es que Dios proporciona los oyentes y no tenemos que
empujarnos a la burbuja de intimidad de otras personas para cumplir con
el privilegio de,
Así que, somos embajadores en nombre de Cristo; y como Dios os exhorta
por medio nuestro, rogamos en nombre de Cristo: ¡Reconciliaos con Dios!
Al que no conoció pecado, por nosotros Dios le hizo pecado, para que
nosotros fuéramos hechos justicia de Dios en él. (2Co. 5:19, 20)
Lo que sí es importante
es estar listo a comunicar con PRECISION el mensaje divino.
El día 4 de junio,
tempranititito estaré en la carretera esperando el “Rivas Expreso” que
viene de Managua, el cual me dejará en la intersección de San Jorge en
donde tomaré un taxi que me llevará al galope para abordar el “rápido” a
Ometepe. Este toma media hora en lugar de una hora del ferry para llegar
a la isla. Una vez en Ometepe nos ahondaremos de nuevo en la fascinante
materia de la espiritualidad, dejando algo de tiempo para preguntas.
Tendré que salir a tiempo para abordar al “calmado ferry” de las 12:30,
yéndome de regreso hacia San Jorge y Rivas.
¿Qué mejor manera de
concluir este viaje el viernes en la noche que estudiar de nuevo, en la
casa de los Grillos, “El Decreto Divino” – el magnifico Plan y provisión
perfecta?
El sábado, otra vez, a la carretera para abordar el lujosísimo Tica Bus
que me regresará a Costa Rica en donde veré de nuevo a mi esposa. Un
poco de descanso y tendré el gusto de comunicar “las riquezas de Su
gracia” a los estudiantes Ticos
Resumiendo, no cabe duda
que hay muchos Nicas que creen en Cristo y entre ellos hay muchos que
quieren conocer más en cuanto a Dios. Sin embargo, la pregunta para
todos nosotros siempre es: ¿Cuánto y con cuanta frecuencia? Nuestro
Señor Jesucristo lo dijo muy claramente en dos pasajes:
“No solamente de pan vivirá
el hombre, sino de cada palabra que procede de la boca de Dios” (Mt.
4:4).
“Si
permanecen en mi palabra, serán verdaderamente mis estudiantes, y
conocerán la verdad y la verdad los hará libres.” (Jn.
8:31-32).
Un Saludo para Todos,
Armando
Parece
ser que cada viaje a Nicaragua trae nuevas realidades. La lluvia . . .
esta es la nueva realidad. ¡En esta ocasión la deshidratación no ha
sido un problema! Durante mis dos primeros viajes no hubo una gota de
lluvia. Ahora, lo único que sucede es lluvia y lluvia y lluvia, y en
Rivas eso significa que la electricidad viene y se va durante el
día
y durante la noche. Normalmente, cuando viajo, yo me comunico con mi
familia a través del Internet, pero ahora, por la continua falta de
electricidad, tienen la oportunidad de descansar en la fe. Es muy
sencillo, cuando llueve se va la luz. La semana pasada, dos casas de
adobe se vinieron abajo por el peso del agua en sus techos. Ahora
no tengo que preocuparme por bañarme con agua fría para refrescarme sino
de secar mis sandalias de cuero que a menudo están empapadas.
¡Pero a diferencia de la luz, la voluntad positiva no se ha suspendido
por las lluvias! En la casa donde he estado enseñando el plan y la
esencia de Dios diariamente, la consistencia es firme. No ha sido
fácil,
pero la provisión nunca ha faltado. Hemos tenido nuestras clases a la
luz de una lamparilla de emergencia que llevo en mi mochila y nos hemos
tenido que meter a la casa para no empaparnos en la terraza. ¡Pero la
Palabra fluye!
Aunque siempre hay oportunidades para presentar las buenas noticias de
la salvación, este tercer viaje se ha caracterizado por una consistente
enseñanza de la Palabra de Dios, construyendo palabra sobre palabra,
precepto sobre precepto. Cada viaje, algunas de las plantitas
desaparecen, y el rebaño se reduce a venir a ser de los "pocos" de la
parábola, los cuales se distinguen de las masas de
cristianos,
por un deseo insaciable por conocer lo que Dios dice en cuanto a Su plan
y en cuanto a sus vidas.
Lo que ha florecido en este viaje ha sido el
interés
por parte de los pastores de la Isla de Ometépe, en particular, el que
ha estado recibiendo cassettes y publicaciones. He pasado una buena
parte de tres
días
con él en esta semana pasada. Voy a dar una mini-conferencia el viernes,
28 de mayo y otra vez el miércoles, 2 de junio. Ese es el diseño divino
para un misionero. Si los pastores se orientan a la gracia y se alinean
al
plan protocolo de Dios,
entonces lo único que tengo que hacer es darles suficiente material para
que yo continúe al próximo “campo de siembra,” donde quiera que este
sea.
Esta semana estaré viajando a una nueva área, Masaya. Masaya es una
ciudad de artesanías al norte de Rivas, más allá de Granada pero antes
de la capital, Managua. ¡Ya veremos lo que el Señor tiene planeado!
COSTA RICA . . . Mi Casa
A pesar de mis impresiones favorables de Nicaragua y su gente y las
oportunidades que he tenido de sembrar la Palabra de Dios y de observar
la cosecha, regándola y viéndola crecer, el regreso a Costa Rica es el
regreso a casa. Me toma un par de
días
el reorientarme y descansar para regresar a mi rutina diaria de estudiar
y enseñar.
Inicialmente yo empecé enseñando en las cárceles de Costa Rica y
todavía
enseño en una forma regular en La Reforma, San Rafael, y Virilla.
Algunos de los hombres han estado estudiando conmigo ya por años. Las
clases semanales duran entre una hora y media hasta tres horas, además
de recibir clases de Biblia grabadas, publicaciones, y doctrinas para
que estudien durante la semana. Siempre gozo al recordarles que ellos
son mucho más libres, a través de la doctrina en sus almas, que la mayor
parte de la gente sueltos en las calles. Puedo ver el centelleo en sus
ojos cuando les digo que la doctrina
Bíblica
que circula en sus almas puede ser la base, no solamente para su propia
prosperidad, pero también para la preservación y prosperidad de su
nación, Costa Rica. Pues Dios honra Su Palabra, no importa el
recipiente de barro donde está se encuentre. ¡Increíble!
También enseño el libro de Efesios dos veces a la semana en una casa
arriba de un taller de reparación de automóviles. Yo empecé a enseñar
arriba del “Taller” en la primavera del 2000. ¿Cómo empezó esto,
preguntarán ustedes? En medio de una tormenta, cuando me dirigía hacia
nuestra cabaña en la montaña, la faja del alternador de mi coche se
rompió. No pudiendo continuar la cuesta, había solamente una calle que
podía tomar para empezar a bajar. Una vez bajando, lo primero que vi
del lado izquierdo, fue una señal que decía “Taller Miranda.” Algunos
en la clase que hoy imparto en ese lugar habían estado orando por
alguien que les enseñara doctrina ortodoxa en una forma regular . . . no
emocionalismos, sino enseñanza doctrinal pura. Una vez en el taller,
uno de los dueños notó en la parte trasera de mi auto una pizarra con
versículos
escritos. Una faja de alternador y cuatro años después, hay unos
creyentes fuertes como una roca, tomando la Palabra en una forma
regular, habiendo atraído a otros a escuchar el evangelio y la enseñanza
doctrinal.
También está el Parque de
la Paz, donde entre pelotas de fútbol, gritos, policía del parque a
caballo, niños resbalándose en un monte en sus cartones, bicicleteros,
corredores y vendedores, en un kiosco, se deja oír cada domingo en la
mañana “La palabra de Dios es viva y
eficaz" (He.
4:12).
Esta es la
primera clase en donde hay una clase para los niños. Los que asisten
regularmente lo han hecho ya por tres años.

Como se pueden dar cuenta,
la voluntad positiva de los Ticos es un tesoro para mi, siendo el hecho
que
día tras
día han
permanecido positivos a la Palabra de Dios y a Su plan para sus vidas.
Yo tengo muchas memorias inolvidables de las horas y horas de clases que
he tenido con ellos, de su persistencia y de esos ojos que destellan esa
señal que acaban de entender algo por primera vez. Por todas esas
razones, siempre me aseguro cada vez que viajo a Nicaragua, que las
tropas estén ampliamente aprovisionadas con cassettes, material impreso
y los recuerdo constantemente ante el “Trono de la Gracia.”
Mi “Nicaragua 2” fue un viaje en donde yo ya me
podía
acomodar a un horario más cómodo para “estudiar y enseñar” que, por
cierto, es lo más delicioso de esta embajada. El clima en el primer
viaje estuvo caliente pero durante este estaba ardiendo. La única forma
de mantenerme fresco era tomando regaderazos continuos y teniendo el
ventilador muy cerca de mi.
Una vez instalado, fui a visitar a la “Doña,” la señora que en el viaje
anterior me
había
invitado a enseñar en un “hall” de su casa. Cuando me vio se le alumbró
la cara. Con esa expresión me di cuenta que ya
había
leído las publicaciones y escuchado las cintas. Así empezaron las
clases del “Plan y la Esencia de Dios.” En un principio, yo iba a estar
enseñando tres veces a la semana, sin embargo, ellos me pidieron que si
les podía enseñar todos los
días
“para que no se les olvidara lo que acababan de aprender.”
A la mañana siguiente me embarqué hacia la isla para visitar al pastor
con el que
había
hecho contacto en mi primer viaje y a
quien
le
había
dejado material para estudiar. En esta ocasión me fui cargado con 40
clases en cassettes. El pastor, que por cierto me recibió entusiasmado
y feliz de las provisiones que yo le
había
traído, me comunicó que
había
estado compartiendo la información con otros pastores de la isla y se
había
quedado sin nada. “Me saquearon los otros pastores,” me dijo. Lo dejé
bien aprovisionado y le dije que nos veríamos de nuevo en cinco semanas.
Durante este viaje, el parque de San Jorge se convirtió en una clase
para niños. En una de mis visitas al parque, un niño corrió a mí con
una pelota de fútbol en sus manos, y caminando él hacia
atrás,
enfrente de mi, me dijo en voz excitada, “Todavía
me acuerdo de lo que me dijo,” y corrió de nuevo al campo a jugar. Yo
le
había
presentado las noticias de la salvación en mi primer viaje. Cuando
regresé al
día
siguiente, él estaba ahí, acompañado de otros niños que se unieron al
grupo. En los
próximos
días
ellos recibieron información sobre el plan de Dios y Su maravillosa
gracia para el género humano y para cada uno de ellos, en particular.
Sus edades eran entre los 9 y 12 años. Hay algo muy especial en el
enseñar a niños. Son tan frescos, tan nuevos y como esponjas.
Mi clase en el parque de
Rivas continuó, pero empecé a observar lo que es usualmente inevitable,
unos dejaban de venir un
día, otros otro
día . . . el
principio del fin. Seguían viniendo esporádicamente y su entusiasmo era
genuino, pero el proceso de prioridades
había empezado y
solamente ellos
podían determinar
su futuro. Lo que
había sido su
prioridad numero uno en los
primeros días pasó
a ser de segunda y de tercera en importancia. Esta realidad nos es
relatada por nuestro Señor muy claramente en Mateo 13, en donde nos
explica como las distracciones y las tentaciones y los apetitos y las
presiones de la vida rompen nuestro paso hacia la cima del descanso en
Él. Si nosotros
permitimos que las presiones de este mundo tomen nuestra atención,
nosotros seremos testigos de nuestra propia destrucción. Si una persona
después de la salvación se mantiene positiva, percibiendo y aplicando la
Palabra, esa persona tendrá todas las provisiones necesarias para
mantener su paso, no importan las tentaciones y adversidades. Esa
persona escalará montañas para escuchar una clase de Biblia de su
comunicador. Lo más importante en su vida será ese momento en que está
cara a cara con Su Dios y Salvador a través de la información enseñada
por su pastor-maestro. El placer de su vida será el escucharlo, sea en
su presencia o en un cassette. Una cosa si es cierta; el camino de la
gracia y la verdad es utilizado solamente por unos pocos, no porque Dios
no haya provisto para todos, sino porque muy pocos están interesados en
Sus provisiones. “Entrad
por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino
que lleva a la destrucción, y son muchos los que entran por ella. Pero
¡qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida!
Y son pocos los que la hallan.” (Mt. 7:13, 14)
Este
versículo se
aplica principalmente a la salvación pero tiene
aplicación a la
vida del nacido de nuevo.
Mi función es la de estar siempre preparado para servir el banquete y
que los oyentes escojan su “camino.”
Partí a Costa Rica un poco antes de lo planeado, el
día
13 de abril, en lugar del 18, dejando a las tropas - la clase en la casa
de Rivas, las clases en el parque y la Iglesita de Ometépe – bien
aprovisionadas para su estudio personal hasta mi regreso. Yo estaba
cansadísimo, desorientado y teniendo problemas de concentración. Cuando
llegue a Costa Rica, me di cuenta que en el calor intenso, yo no había
estado tomando suficiente liquido y como resultado
estaba en un estado de deshidratación.
El momento de dejar Costa Rica, la base de operaciones por cinco y medio
años,
había
llegado. Después de haber enseñado cientos de clases, distribuir más
de 10,000 cintas de clases impartidas y quien sabe cuantas publicaciones,
concluí que la hora de plantar semilla en otros lugares de Centro
América
había
llegado.
Por lo cual, después de asegurarme qué todos los estudiantes contaban
con las suficientes provisiones de cintas y material imprimido inicié la
marcha! 
Próxima parada, Nicaragua!
Con mi equipaje lleno de publicaciones, cassettes y materiales
necesarios para mi propio estudio y con pizarra colgada al hombro, subí
a mi Tica Bus con destino a Granada, Nicaragua. No me pregunten, ¿Porqué
fue esa tu primera parada? Granada es una ciudad hermosa, preservada al
estilo del siglo 19, frescamente pintada en colores pastel y una ciudad
sumamente turística. Desgraciadamente, lo que no encontré en Granada
fue voluntad positiva hacia la verdad, por lo menos, no en este viaje.
Después de tres días, abordé un bus para Rivas, Nicaragua. En Rivas, la
mayoría de la gente transita a pie o en bicicleta. Los taxis, además
de autos, son bicicletas con un asiento de pasajero enfrente o carretas
de caballo.
Cuando llegue a Rivas y estaba registrándome en una casa de huéspedes,
todo el pueblo estaba alborotado. Un muchacho había arrebatado la bolsa
de una joven y se podían oír los gritos de todo el mundo. Una
muchedumbre se dirigió corriendo, en bicicleta, o por coche para agarrar
al ladrón. Lo enclavijaron a la tierra hasta que llegó la policía.
Con esto como mi presentación y lienzo de Rivas, dejé mis cosas en el
hospedaje y me dirigí al parque central con pizarra al brazo y Biblia en
mano. Llegué como al medio día. Normalmente cuando llego a un parque,
cuelgo mi pizarra en un árbol, y habiendo escrito algún pensamiento como,
“Todo ha sido pagado,” me siento en una banca o en la tierra, escuchando
una cinta o leyendo algo interesante, esperando a que los “oyentes” se
vayan acercando. Ese día, con pizarra todavía en mano, me acerqué a un
pequeño grupo de jóvenes y les pregunté si les gustaría una clase de
Biblia bien condimentada. Sin ni siquiera pensarlo, ellos contestaron,
“Claro.” Este fue el principio del principio. Rivas nunca será la
misma, pues muchos han sido expuestos y respondieron al mensaje de la
salvación provista por Jesucristo, al igual que a la “leche” de la
Palabra de Dios! La primera respuesta positiva en este lugar vino de
gente joven que fluctuaba entre los 18 a 25 años de edad. Después de
responder al evangelio, estaban hambrientos por la Palabra, deseando
recibirla diariamente y en ocasiones hasta dos veces al día. Así que,
cada tarde a las cinco, yo llegaba al parque, colgaba mi pizarra en un
árbol y esperaba que la voluntad positiva llegara a comer – los jóvenes,
el frutero de la esquina, el paletero con su carrito campanero y otros
transeúntes se juntaban para escuchar.
Durante este viaje visité también San Jorge, una pequeña población a las
orillas del lago Nicaragua, a cinco kilómetros de Rivas, y de ahí a la
isla volcánica de Ometépe, a la cual se llega en una hora por medio de
lancha o ferry. En San Jorge, localicé el parque, encontré un lugar
sombreado, y colgué mi pizarrita. Habiendo mirado a un joven en una
banca cercana, le pregunté si le gustaría una clase de Biblia y así se
originó otra clase de Biblia todos los días a las ocho de la mañana con
otro hombre que era el jardinero del parque.
El siguiente domingo, tomé el ferry que va a Ometépe. Ahí no había
parque publico, así que coloqué mi pizarra al lado de la acera. Terminé
dándole las “buenas noticias” de la salvación a unos niños de entre 8 a
12 años, recordando cuando yo enseñaba a niños en “Prep School” de
Berachah Church en Houston hace algunos años. Caminando por la isla
encontré en una esquina una iglesíta evangélica, la cual es parte de una
misión que originalmente fue fundada por C. I. Scofield para evangelizar
y enseñar la Palabra de Dios en América Central. Habiendo localizado al
pastor en un campo de béisbol (actuando como árbitro), me presenté y le
dejé suficiente información escrita y en audio para abrirle el apetito.
Unos días antes de regresar a Costa Rica lo visité otra vez y lo
encontré leyendo una de las publicaciones que le había dejado, La
Oración. Él me comunicó en dos palabras su voluntad positiva, “¡Que
tremendo!” Le dejé lo que tenía en mano, que ya no era mucho, y le dije
que regresaría con más en unas semanas.
En este viaje, encontré una respuesta positiva en todos los lugares que
visitaba. La mayor parte eran no-creyentes – guardias en edificios,
choferes de taxi, peatones en las calles, pasajeros en el ferry a
Ometépe, gente en los parques, vendedores ambulantes. En cada
circunstancia imaginable encontré que la semilla de las “buenas noticias”
echó raíz con el consecuente entusiasmo de aprender más de la Palabra de
Dios. Sin embargo, yo sabía que algunas de esas semillas germinarían y
crecerían y otras no, como nos lo relata la parábola del sembrador,
directamente de los labios de nuestro Salvador. Un comunicador debe
siempre tener cuidado de no poner sus ojos en los oyentes y de no
engolozinarse con la respuesta positiva o desilusionarse con su rechazo,
sino solamente mantener sus ojos en el Rey de quien él es un heraldo.
La última noche antes de regresar a Costa Rica, tuve el placer de
presenciar una pintura de todo el viaje - la gracia de Dios, el
evangelio, la Palabra de Dios y Su plan perfecto. Y como escribí más
tarde,
“Cuando regresé esa tarde a Rivas, yo estaba cansadísimo! Mi viaje
estaba llegando a su momento final, pero todavía me faltaba una clase
mas a las 5:00. Llegué temprano y me senté en una banca a leer algo,
casi esperando que nadie se presentara para poder irme a empacar y a mi
cama. Pero de repente, bicicletas empezaron a llegar de todos lados,
hasta el paletero estaba en línea, formando un semicírculo a mi
alrededor. ‘¿A que hora empieza la clase?’ preguntaban. Mas tarde los
estudiantes empezaron a llegar. Mi energía fue tremendamente refrescada
y tuvimos una gran clase. Yo quería dejarlos con un mensaje que los
ayudara durante mi ausencia, así que les enseñe los diez solucionadores.
Al final de la clase, repartí algunas publicaciones a las caras nuevas
en el grupo y una Señora muy distinguida se dirigió a mi diciéndome, ‘Yo
tengo un “hall” muy grande en mi casa. Sería un honor para mi si usted
enseñara ahí.’ Yo le dije que primero ella debía de asegurarse bien de
lo que yo enseñaba. Me dio su dirección y esa noche le llevé una
batería de clases en cassette para que las escuchara mientras yo estaba
en Costa Rica.”
Viendo a Nicaragua, veo una nación apaleada y en pobreza y un pueblo que
ha sufrido siempre, pero a pesar de eso, son industriosos, persistentes
y limpios, con un gran sentido del humor. Encuentro que la mayoría
están DISPUESTOS a escuchar la Palabra de Dios y responden positivamente. |